Cuando el ingreso llega desde Australia, la evaluación crediticia cambia por completo respecto de un asalariado local. El analista no mira un recibo de sueldo en pesos: mira transferencias internacionales, contratos en otro idioma y una moneda que el banco no maneja a diario. Eso no cierra la puerta, pero sí ordena la conversación de otra manera.
Qué comprobantes suelen aceptar
En general las mesas de crédito piden entre seis y doce meses de acreditaciones. Sirve el resumen bancario australiano donde se vea el depósito del empleador, el contrato de trabajo vigente y, si existe, una carta del empleador indicando continuidad. Cuando el ingreso es en AUD, muchos bancos convierten a dólares estadounidenses como paso intermedio antes de calcular la capacidad de pago en pesos.
Cómo se traduce el sueldo a capacidad de pago
El banco toma el ingreso neto mensual, aplica un tipo de cambio de referencia y descuenta los compromisos existentes: alquiler, tarjetas, otras cuotas. De ahí sale un porcentaje que suele ubicarse entre el 25 y el 30 por ciento del ingreso disponible. Si el sueldo llega en AUD, conviene llevar un cálculo propio hecho con el tipo de cambio del día y no con el del mes anterior.
Documentación adicional que piden los analistas
Además de los comprobantes de ingreso, suelen solicitar constancia de domicilio en Argentina, CUIT, y en algunos casos una declaración jurada sobre el origen de los fondos. Para las transferencias internacionales conviene conservar los comprobantes de cada envío y no mover los fondos entre cuentas propias justo antes de presentar la carpeta.
Tiempos y recaudos
Las mesas de crédito con ingresos del exterior suelen demorar más que un caso local: entre tres y seis semanas para la preevaluación, según la entidad. No es una lista cerrada de bancos, sino un mapa para saber por dónde empezar a preguntar. Antes de avanzar con una propiedad, vale la pena leer cómo se arma una oferta de compra ante un escribano porteño y comparar zonas en Palermo, Belgrano y Caballito.